LA ÚLTIMA MONEDA
(Cuento versificado).
Había un hombre que no sabía qué hacer con su última moneda. Y si me la cambio de bolsillo, pensó, y al encontrármela soy una moneda más rico. Pero esto no funciona así. Y si la planto junto a las lechugas esperando los frutos, y si la tiro a una fuente y pido este deseo, y si compro a un amigo que me de palmaditas en la espalda cuando esté triste ... Pero no, esto no funciona así. Preocupado se dirigió a un amigo pidiéndole la solución. Tengo un gran problema, no sé qué hacer con mi última moneda, le dijo.
Pero su amigo estaba muy ocupado dando de comer a unos ancianos desprotegidos y le respondió: ponte en esta línea, da tú el segundo plato y ya hablaremos después.
    Y al terminar como voluntarios fueron invitados a sentarse a la mesa, le sirvieron una taza de caldo caliente, carne o pescado, y de postre flan, fruta o helado, y aún así se quejaba el hombrecillo:
- Esta es la solución- respondió el amigo-, mientras tú estás tan preocupado que no sabes donde gastar tu última moneda has ayudado a comer a aquellos que no tienen ni la primera para gastar. ¿A que te has ahorrado ese dinero? Y no sólo eso sino amigos nuevos, un plato caliente y muchos corazones agradecidos has ganado. Y esta debería ser la conclusión: Cuanto más das más  tienes... y lo demás está de más

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