EL PAYASO DEL VENTRILOCUO

El payaso del ventrilocuo no sabe guiñar un ojo;  ni articula las falanges con sus dedos desconchados.  Se sienta sobre el taburete que el manipulador le proporciona y gira la cabeza de madera según es interrogado. La mitad del público le escupe y la otra bate palmas. Unos aseguran el regreso al espectáculo y otros exigen que le regresen la entrada.  El mundo de las variedades es lo que tiene.
Pero ambos se equivocan por hacerle autor de sus palabras  porque el número está escrito por otros y su ingenio no le pertenece.
Quién mejor se lo pasa es el manipulador del invento que ha hecho creer al público que el muñeco tiene vida, pero todos sabemos que...  El payaso del ventrilocuo no sabe guiñar un ojo.
    Quin Valiente

Para cartonerita laniñabonita, dedicado a Rajoy.

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